" /> Diego “zurdo” Rodriguez dialogó con “Rumbo al Ascenso” | El Ascenso
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Por: Franco Lómez

Rumbo al Ascenso dialogó con Diego Rodríguez en una charla que recorrió desde sus inicios de niño en el fútbol hasta su presente en Atenas.

 

Diego Manuel Rodríguez Da Luz nació el ocho de agosto de 1986 en Montevideo, Uruguay. Sus inicios futbolísticos marcan al colegio María Reina como primer equipo de fútbol en el que disputó un campeonato intercolegial.

Los equipos de City Park, Veloz y Arbolito fueron otros de los nombres donde Rodríguez dió sus primeros pasos jugando en la liga Interbalnearia y liga de Maldonado.

 

En inferiores e ingresando de a poco al fútbol profesional “el zurdo” como le dicen, llego a Peñarol para comenzar definitivamente su camino que también lo llevo a formar parte de equipos como Bologna (Italia), Huracán (Argentina), Defensor Sporting, River Plate (Uruguay), Juventud de las Piedras y Atenas de San Carlos.

 

¿Cómo y a que edad se da tu llegada a las inferiores Peñarol?

 

–      Peñarol para mi fue mis primeros pasos en el fútbol, yo antes solo había jugado la liga interbalnearia, la liga de Maldonado y algún campeonato con mi colegio. Fue a los 10/11 años cuando voy a probarme al club en unos entrenamientos muy difíciles que te jugabas todo con más de 100 aspirantes los lunes y martes.

Por suerte quedo en el selectivo de jugadores que iban a jugar un partido contra la séptima del club, fue ahí cuando me vio Daniel “El abuelo” Martínez y me eligió para que formara parte de Peñarol.

 

¿Que recuerdos te dejó tu paso por un club como Peñarol?

 

–      Fue cumplir mi sueño de chico y el de mi familia que siempre estuvo ahí apoyándome en todo momento. Recuerdo el día de que debuté contra Rampla Juniors, entre con la cuatro por Carlos Bueno porque yo en ese momento jugaba como delantero.

Lo más lindo fue formar parte de un plantel profesional en el que estaban muchos ídolos y grandes jugadores como Bengoechea, Pacheco, Chilavert, Cedrés, fue muy chocante verlos en persona todos los días cuando meses atrás los miraba por la televisión.

 

¿Dentro del club quienes fueron los que más te ayudaron a formar parte del plantel?

 

–      La primera mano me la dio el “Cebolla” Rodríguez que en ese entonces había entrado a primera seis meses antes que yo, fue el que me guio y me ayudo a sumarme al plantel.

Me acuerdo claro también del “Profe” Bengoechea y Fajardo pasándome a buscar por mi casa junto con otros juveniles. Eso para mi era una locura porque lo veía lejano semanas atrás .

De Peñarol también me quedaron las palabras del Tony, las arengas de Chilavert antes de salir a partidos importantes como los clásicos, el “Gabi” Cedrés dentro y fuera de la cancha era un gigante al igual que el “profe”.

 

Luego de Peñarol se da tu paso al Bologna de Italia, ¿ Como fue tu experiencia en el viejo continente?

 

–      La experiencia fue muy linda pero al principio fue todo complicado empezando por el idioma y por las costumbres que tienen ellos al momento de ir a entrenar, quede sorprendido cuando vi que llegaban dos horas antes y se iban dos horas después cuando acá llegas antes y tomas mates con tus compañeros para ponerte al día con ellos, allá llegaba cada uno en su mundo directo a practicar y no mucho más, eran jornadas muy duras por sobre todo lo táctico que fue lo que más me costó aggiornarme.

Eran personas muy correctas, educadas, prolijas y puntuales pero muy cerradas en cuanto al hacer amistades, por suerte me toco compartir con Miguel Britos que ya conocía el ambiente y sus costumbres.

 

De las costumbres Europeas pasas a las argentinas, ¿que te dejó tu etapa en Huracán?

 

–      Para empezar me adapte mucho más rápido por lo parecido que son a nosotros, era como estar en casa. Me sentí muy cómodo en el club también por el hecho de a que ellos les gusta tener un uruguayo siempre, alguien que represente a la garra que tenemos nosotros.

Me quedó siempre el recuerdo del clásico ante San Lorenzo donde tuve la oportunidad de hacer un gol con todo lo que habíamos vivido antes con los hinchas y el banderazo que hacen siempre, fue algo muy especial que me marcó en mi etapa allí

 

¿Qué diferencias hay entre un clásico como Huracán – San Lorenzo y un Peñarol – Nacional ?

 

–      La diferencia más grande está en la manera de vivirlo en el día a día, en Argentina no dormís el día anterior al partido por los nervios lógicos que cargas y la responsabilidad de tener a los hinchas atrás tuyo apoyándote en un partido que se habló toda la semana. Acá lo vivís desde que arranca el año porque se habla de cuando va a ser y cuantas veces se van a enfrentar Peñarol y Nacional, yo me acuerdo de no dormir la noche anterior, de hablar con mis compañeros y comentar de que pasa si ganamos si hacemos tantos goles, recuerdo también el trayecto de Los Aromos al estadio pasando por 8 de octubre y cruzándonos con la hinchada rival también con los nuestros, el llegar al vestuario y escuchar a los que más clásicos tenían arriba con los canticos de fondo. Jugar un clásico acá donde sabes que tenés a la mitad de un país atrás tuyo es muy especial por la presión que sentís hasta el momento del pitido inicial, ahí es cuando no escuchas más nada y te concentras en dejar todo.

 

Retornas al país para jugar en Defensor Sporting, una institución diferente a la que vos comenzaste, ¿Como te sentiste en tu pasaje por “la viola”?

 

–      Fue diferente por el hecho de que después de los grandes viene Defensor y Danubio pero es un club divino donde recibí un muy buen trato y vi a un club muy bien formado al que no le faltaba nada pero la presión era distinta, era mucho menos que en Huracán o Peñarol porque la gente exigía cosas de menor peso sobre nosotros, como entrar en una copa, ganarle a Peñarol o Nacional y ganarle a Danubio que para ellos es un clásico que viene desde las inferiores, yo personalmente no lo vivía de esa manera.

Viví una linda etapa con Repetto y el “Chavo” Díaz de entrenadores con triunfos muy lindos y los objetivos logrados, después llego a River luego de una lesión en el tobillo que sufrí en el ultimo año en Defensor.

 

Tus dos últimos equipos antes de llegar a Atenas fueron River Plate y Juventud De Las Piedras, ¿En cuales de las dos instituciones te encontraste más cómodo?

 

–      Sin dudas que en River por la época muy buena que vivimos con Almada de entrenador, por la euforia que tenía su gente y el hambre de lograr un titulo o clasificar a las copas. Por suerte pudimos llegar a la sudamericana con un plantel enorme y darle a esos hinchas la alegría que merecían.

Juventud es un club al que no le falta nada, tiene absolutamente todo menos organización, no es lo mismo lo que ves de afuera a lo que realmente es.

 

Tu llegada a Atenas se da por Rubén Capria, ¿Te acordás del ofrecimiento para arribar al club de San Carlos?

 

–      Me acuerdo cuando me lo ofreció si y no lo pensé ni un segundo, “el mago” conmigo siempre se portó muy bien y nunca se olvido de mi nombre, por eso y mucho más estoy agradecido de llegar a este equipo que tiene un gran plantel de excelente futbolistas y personas que tienen un proyecto claro al cual vienen cumpliendo todo. Estoy encantando con el esfuerzo de todos, desde jugadores hasta personal de la institución, me siento muy cómodo.

 

Tenes que nombrarme a tres entrenadores que te hayan marcado en tu carrera

 

–      Daniel “el abuelo” Martinez porque fue el que me inicio en el fútbol, en Peñarol.

Otro nombre que me dejo todo y aprendí mucho fue Gregorio Pérez, el incluso me cambió de posición de delantero a lateral/volante, es una gran persona y referente dentro y fuera de la cancha.

Si te tengo que nombrar solo a uno más no puedo porque me dejaron muchas también Repetto, Almada y el Chavo Díaz, no podría sacar a uno de la lista.

 

Si te dieran a revivir un partido de tu carrera, ¿ Cual sería?

 

–      Sería Un Peñarol – Nacional y me acuerdo mucho también cuando jugando en el Bologna visitamos el Olímpico de Roma, es algo que me va a quedar grabado a fuego siempre.

 

¿Un ídolo de chico?

 

–      Ronaldo Nazario o más conocido como el gordo Ronaldo fue un jugador que siempre me encantó y al cual admiraba, si te digo un nombre del ámbito local te nombro a Pablo Bengoechea y al vivo recuerdo de su gol de tiro libre contra Brasil en la Copa América del 1995.

 

¿Qué es el fútbol en tu vida?

 

Es mucho porque gracias al fútbol yo soy quien soy y estuve y conocí muchas cosas por este deporte, por suerte no me arrepiento de nada en mi carrera, hice todo lo que quería.

 

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